El duelo adolescente

El duelo adolescente

El duelo para un adulto es difícil y para un adolescente también. Sobre todo, porque un adolescente se encuentra en una etapa de transmisión en su vida en la que está luchando con una serie de cambios físicos y cognitivos. Enfrentar una pérdida en esta etapa puede añadir confusión y un profundo dolor a una etapa que de por sí, está plagada de cambios.

Cuando se llega a la vida adulta, alcanzamos la madures en muchos aspectos de nuestra vida. Nuestra personalidad y nuestro carácter están claramente definidos. El enfrentar una pérdida en esta etapa, es muy doloroso. Sin embargo, contamos con herramientas que nos permiten hacer frente de mejor manera a esta dolorosa situación.

 

Con un adolescente no ocurre así. Los adolescentes están viviendo una etapa de cambios hormonales, físicos y cognitivos. Están en una etapa de descubrimiento y de constante cambio que es un paso de transición para pasar de ser niños para convertirse en adulto. En esa etapa, el chico o la chica se pueden encontrar particularmente vulnerables para hacer frente a la pérdida de un ser querido. Particularmente si es alguien cercano a ellos o alguien que les brindaba seguridad. Pueden sentir que esa seguridad se cae a pedazos.

 

Por otro lado, a algunos adolescentes les cuesta trabajo expresar sus sentimientos. Por lo que es más probable que se inclinen por ocultarlos. Aislándose de los demás lo que hace más difícil ayudarlos.

 

¿Cuáles son algunas formas en las que podemos ayudar?

 

Dar al adolescente su espacio

El adolescente puede ser inexpresivo. Incluso en ocasiones puede querer aparentar su indiferencia ante situaciones como la pérdida de un ser querido. Pero que el adolescente no exprese sus sentimientos, no quiere decir que no los tenga. Es importante darles su espacio para que ellos expresen su dolor como ellos lo sientan, ya sea a través de la música, de largas caminatas o de un momento de soledad.

 

Escucharlo, pero sin agobiarle

Lo peor que podemos hacer con un adolescente es forzarlo para que nos diga cómo se siente. Como adultos podemos sentir apremiante la necesidad de ayudar y puede ser preocupante que un adolescente no exprese sus sentimientos.

 

Es importante que ellos sepan que estamos ahí para apoyarlos pero que no se sientan agobiados. En la medida que ellos sientan nuestro apoyo y su espacio, es probable que ellos se abran a decir lo que sienten o a pedir ayuda, pero hay que tener paciencia para que eso suceda.

 

Ser comprensivos con ellos

Por los constantes cambios que se viven con ellos, es normal que para un adolescente le sea más difícil controlar sus sentimientos. Es probable que se comporten explosivos o iracundos ante la situación.

 

Es importante entender la etapa por la que están atravesando y que no cuentan con las mismas herramientas que los adultos para hacer frente a estas situaciones. Sobre todo, es importante la paciencia, darles su espacio y hacerles saber que estamos ahí para apoyarlos cuando ellos se sientan listos para recibir el apoyo.

 



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