Mis pensamientos y yo, edición COVID19

Mis pensamientos y yo, edición COVID19

En estos días donde tienes más tiempo  para hacer ejercicio, leer lo que has dejado en tu buró desde hace meses, aprender a cocinar algo nuevo, o incluso ver todas las series de Netflix que has dejado abandonadas por el trabajo, básicamente más tiempo para enfocarte en ti. 

 

En muchos sentidos esto es muy positivo y quizá el cambio que necesitabas para salir de la rutina del trabajo/escuela, pero también el tener tanto tiempo para estar con nosotros nos puede llevar a pensamientos negativos y por consecuencia, emociones negativas. 

 

A continuación te comparto algunos pensamientos que podrías estar teniendo y de qué manera puedes cambiarlos.

 

  1. Estoy encerradx en mi casa → Estoy en un lugar seguro

 

  1. Me siento enfermo/Me voy a enfermar → Voy a disminuir las posibilidades de enfermarse si sigo todas las recomendaciones

 

  1. No puedo con la incertidumbre de lo que va a pasar → Solo puedo controlar mis pensamientos, sentimientos y acciones. 

 

  1. Esto nunca se va a terminar → No sé qué pasará mañana y eso está bien. Un día a la vez

 

Todos nuestros pensamientos son parte de un aprendizaje a lo largo de nuestra vida que vamos condicionando, es decir, vamos enseñándole a nuestra mente que pensar y que decirse. Pero, así como podemos aprender a ver las cosas de una manera negativa y fatalista, también podemos des-aprenderlo, es cuestión de practicarlo. 

 

Cada uno de nosotros, alrededor del mundo, ha tenido que adaptarse rápidamente a una situación nueva y confusa. Esto de por sí, es una nueva carga emocional para nuestra mente, ayúdala a procesar esta información de la mejor manera.  Hazte las preguntas: ¿qué otros pensamientos he tenido en estos días que me hayan causado algún tipo de malestar emocional? ¿qué pensé y porqué me hizo sentir así? ¿cómo puedo cambiar este pensamiento?

 

Aprendiendo a identificar, entender y restructurar estos pensamientos nos pueden llevar a calmar ciertos sentimientos de ansiedad, angustia o tristeza que podamos estar teniendo. Es una práctica diaria y constante, ¡te invito a realizarla!

 

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Escrito por: Sofia Azuz Cordero, Psicóloga Clínica y Organizacional

 

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